Asesoramiento jurídico, Intermediación, adquisión y venta de inmueble rurales, ganado etc.
Accesso de Usuarios
Ultimo momento
Google
 
Portada (Inicio)
Contáctenos

Link Cambios S.A.
Dolar Compra Venta
Efect. 4.770 4.800
03/09/2010 · 13:54 hs·Py
Casas de Cambio

Fundación Banco de Ojos - Fernando Oca Del Valle
Laboratorios OFELL S.A. - Bienestar Natural

Crónica verídica del suceso de Caacupé


La extraña promesa de Aparicio Paniagua Garcete.

Nuevos datos sobre el personaje.

Según las versiones recogidas por este corresponsal en el lugar del hecho, lo ocurrido tiene en sus antecedentes otras variantes bastante sugestivas. El delincuente, hacia las cuatro de la mañana del día 8, se habría acercado al puesto de refrescos que se alza precariamente como a cien metros del puesto de guardia militar. El puesto de guardia es, como se sabe, pero la oposición se lo calla insidiosamente obedeciendo a sus inescrutables propósitos, también un puesto radiotelefónico que habla a las claras del afán de progreso que conmueve a la República. El delincuente, a la hora susodicha, pasó por frente a ese puesto confundido en los islotes andantes de peregrinos, como es rutinariamente normal en esos festejos de nuestro cristiano pueblo. El propietario del puesto de refrescos –que es, al parecer, el mismo sirioiibanés de que habla Roa Bastos en su despacho periodístico del suceso–, no recuerda exactamente, según informó a este corresponsal, lo que se haya bebido el delincuente. (Nosotros podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, dada su fechoría posterior, el delincuente debió comenzar a beber ahí algo menos inocente que coca cola o mirinda). "Lo que me llamó la atención en él, dijo el siriolibanés, fue su extraño aire de cansancio y, confundida en el Chorro del sudor, esa prenda demasiado conocida que llevaba". La cadenilla famosa, agregamos nosotros, robada a la sagrada efigie en agosto del año próximo pasado y que, por casualidad, portaba al cuello el delincuente. El siriolibanés, que el corresponsal de nuestro colega "La Tarde" nombra como Don Sota, y el oficial de policía actuante como Don Soba, siguió informando con todo detalle a este cronista sobre otras minuciosas particularidades del sujeto de las que fue testigo presencial y de otras, que dijo, fue sólo un interesado escucha. "Por aquí pasa mucha gente, señor periodista, y como yo sé que usted viene de parte de una revista tan seria como es "Nosotros", voy a decirle con muchísimo gusto todo lo que sé de este sonado caso".

Revelaciones esclarecedoras del siriolibanés.

"En el momento en que el forastero se acercó a mi bolicho, yo estaba medio dormido, como usted comprenderá señor periodista. Dijo que quería tomar algo fresco. Yo le di entonces no sé qué cosa, soy un comerciante honrado, señor periodista, y cuando estaba tomando el contenido de la botella o del tarro, no me acuerdo bien, miré algo brilloso que enseguida identifiqué. Era la prenda aquella tan linda que le había regalado a la Virgen doña Encarnación Garcete de Paniagua cuando su hijo volvió de la guerra del Chaco. Naturalmente, señor periodista, yo no soy tan bobo y disimulé. Pero después pensé enseguida, qué el hombre ese sólo quería mostrarme para algo esa preciosa prenda. No le dije sin embargo nada, porque, como le digo, no soy tan bobo. Pero llamé aparte a Pirucha y le dije textualmente estas palabras: "Andá y avisá a la Delegación de...".

Etcétera, etc. El siriolibanés acometió un extenso relato de lo dicho a Pirucha sobre el sujeto, y luego continuó: "Después se le acercó y le habló una mujer que parecía tuerta y es la famosa... (Omitimos, por respeto al delicado gusto de las lectoras de nuestra revista, la inmoral profesión de la citada mujer cuyo nombre, según las correctas averiguaciones de nuestro colega de "Noticias" Augusto Roa Bastos, es María Dominga Otazú, natural del ....). Cuando Pirucha volvió con un pundonoroso oficial, yo informé detalladamente de lo visto y oído a este representante del orden público, quien, como usted sabe señor periodista, tuvo después una destacada actuación en el suceso".

Como puede apreciarse, esta variante sospechosamente omitida por los escribas a sueldo de la prensa opositora, conduce los antecedentes cronológicos de este sonado "afere" mucho más atrás de lo hasta ahora dicho por la prensa, aún la veraz y honrada servidora de los intereses del pueblo. En cumplimiento, pues, de su misión periodística (que es el de buscar y decir a cualquier precio la verdad, norma sagrada del cuarto poder que nuestra revista siempre se ha esforzado en cumplir), este corresponsal se puso inmediatamente a la caza de indicios e informaciones que pudieran aclarar lo que el siniestro personaje había hecho entre las cuatro y las nueve de la mañana, hora, como se sabe, cometió lo que bien se puede calificar de crimen de esa religión.

Confusas actividades del delincuente.

Esas informaciones recogidas laboriosamente por el cronista dan una serie confusa de actividades y de variantes de nombres con quienes el lombrosiano sujeto tomó momentánea y ocasionalmente contacto. Entre estos se cuentan como prominentes una visita al señor cura y al propio juez de paz (absolutamente infame, como es mi opinión, dada la integridad cívica y moral de don Práxedes Caballero, correligionario de recio abolengo, que no iba a inmiscuirse en una fascinerosa conversación con un individuo como el que nos ocupa). Este corresponsal quiso conocer lo hablado trabando una amable entrevista con el señor cura, pero éste pretextó mucho trabajo para eludir o impedir de manera poco correcta a la prensa cumplir honestamente con su sagrada labor de informar de todo cuanto interesa a la comunidad y al pueblo. Protestamos, aunque con respeto, de la actitud poco democrática y cortés cometida por el señor cura párroco de Caacupé contra el cronista, y pasamos a comunicar la estimulante conversación que este corresponsal viajero entablara con el señor don Práxedes Caballero, hombre como se sabe honra a la serrana ciudad con su gran integridad ciudadana. Nos dijo, sobre lo preguntado, el señor don Práxedes Caballero:

"En realidad, el sujeto que nos ocupa –que ya tenía IN MENTES la comisión de su diabólico delito– intentó, a saber para que, trabar contacto amistoso conmigo. Pero yo, que soy demasiado católico y palpito el corazón de las personas con sólo ponerle el ojo encima, sospeché enseguida por la facha de ese ciudadano –ciudadano, aclaro, por haber nacido en nuestra querida patria y no por otra cosa, porque ese sujeto anticristiano es mejor un legionario o un comunista que un paraguayo–, sospeché que quería meterme en líos inconvenientes a mi investidura de magistrado y a mi catolicismo. Le mandé decir que yo estaba descansando, y como insistiera la muchacha que, aunque era feriado, necesitaba hablarme, le mandé decir otra vez que estaba trabajando mucho y que dejara de molestar a hora tan temprana y en ese día de festejo nacional".

Don Práxedes Caballero, nervioso y como repugnado por el recuerdo del siniestro personaje, siguió informando amablemente, como es su característica irredarguible de honrado funcionario público, sobre la mala educación que demostraba el sujeto criminoso insistiendo en saludar no más a su "viejo amigo" –eso se atrevió a decir el sinvergüenza, como certeramente lo calificó el mismo don Práxedes–, y como este funcionario, hombre al fin educado y cortés, salió a la ventana de su público despacho y dijo al individuo estas merecidas palabras:

"Váyase, badulaque, antes de que le mande apresar. ¿Es eso lo que quiere, o qué?". Agregamos nosotros que la bondad jesucristiana de don Práxedes permitió sin querer el horrendo crimen del fascineroso, pues bien se merecía el calabozo por su desfachatez y matas maneras (y no digamos por ladrón, como el testimonio de don Soba lo ha puesto bien en claro y que informamos para ayudar al Poder Policial en el comploto esclarecimiento del suceso que ha conmovido las fibras más íntimas de nuestra religiosidad y nuestro patriotismo).

Esta es la verdad sobre la mentirosa entrevista que, según dicen algunos periódicos irresponsables, tuviera a escondidas el fascineroso delincuente con el honrado correligionario don Práxedes Caballero. Ya se sabe, por lo demás, que algunos toman la libertad de prensa de que gozamos para insultar impunemente a honorables personeros del gobierno y del partido, sin pensar que ellos mismos se hunden con eso en el lodo de la infamia, de donde nunca debieron desde luego salir.

Otras averiguaciones.

Continuando con nuestras pesquisas periodísticas, hemos sido informados por una revendedora que tiene habitualmente su puesto frente al Hotel "Victoria" y, como tal, conocidísima por todos los devotos feligreses como persona honrada y capaz, que vio al fascineroso deambular como perro sarnoso por entre los cansados grupos de fieles peregrinos, como si buscara algo o a alguien. Que luego se dirigió –prosigue la revendedora– hacia la casilla de las monjitas en donde compró velas (jese ateo!) y entró después –según sospecha acertadamente la revendedora, pues dice no pudo verle más a causa del gentío– en el interior del sagrado templo. ¿Para qué querría velas ese connotado hereje sino para incendiar esa reliquia de nuestra espiritualidad que es la gran iglesia de Caacupé y provocar unas muertes horribles que interesarían al destino de muchas familias y, por ende, al de la Nación? Esta lógica deducción bien puede formar parle del legajo acusatorio que la justicia formará contra ese delincuente, que se permitió perpetrar tan terrible delito delante de la mística Madre de nuestro pueblo, la adorable Virgen india de Caacupé, a quien todos aprendimos a amar con la leche de nuestra infancia.

Siguiendo este corresponsal con su labor periodística esclarecedora, abordó a un inteligente grupo de señoritas y jóvenes de la Capital, quienes, al paso casual del cronista, estaban comentando sobre el suceso. Esto fue aprovechado instintivamente por este corresponsal quien enrostró a una bella joven, vestida con un elegante pantalón color verde, la siguiente pregunta:

–¿Qué me puede decir, señorita, del terrible drama que conmueve a la Nación?

–Yo, señor periodista, estoy asustada, contestó la emotiva joven, y su respuesta refleja vivamente el sentimiento general de repudio y susto por esa increíble barbaridad cometida por un ser (al parecer) humano. Los otros jóvenes asintieron muy serios y conmovidos a la respuesta de la compañera, y quienes al requerimiento del cronista se dejaron fotografiar para engalanar esta página de nuestra revista.

Consecuencias de estas averiguaciones.

Estas felices pesquisas y auscultaciones del sentimiento popular vienen a reafirmar el justo y patriótico desprecio que nuestra revista ha demostrado siempre por esos periódicos ("pasquines enfermizos", los llama justicieramente nuestro valiente colega "El Avispero"), que han hecho de este suceso, luctuoso para el cristiano sentimiento de nuestra nacionalidad, una especie de acto heroico, ofendiendo con ello profundamente la memoria inmortal de nuestros héroes y nuestro propio catolicismo sin grietas. Causa, en conocimiento de estos antecedentes, verdadera indignación el estricto silencio que sobre la realidad del suceso ha mantenido y mantiene ese pasquín demonio-cristiano que lleva el sugestivo título de "Comunidad" (Comunistad, le vendría mejor), el cual, en lugar de informar imparcialmente –como nosotros lo hacemos– sobre el nefando acto perpetrado en presencia del Poder Ejecutivo a la Sagrada Efigie, ha imaginado una absurda y blasfema entrevista a la propia Virgen María, acerca de la veracidad de lo dicho por el delincuente, como si N. Señora se iba a rebajar a contestar preguntas nacidas sólo en la calenturienta imaginación de unos des sotanados curas contrera; a la era de paz y de progreso que vive la República. ¿Qué dicen de esta actitud, se pregunta el pueblo, los Monseñores?

En cuanto a los demás periódicos que informaron mentirosamerte sobre el hecho –y a los que nuestra revista, fiel a su misión de llevar luz a las conciencias, desenmascarará en sucesivos números–, nos basta con decir, por ahora, que el fascineroso sujeto no es un preso político liberado, según se atreven a decir, "por los buenos oficios del Señor Arzobispo", sino un delincuente común (como acaba de demostrarlo su última escena del que, como lo exige el pueblo, sea su último acto). Decir que en nuestra era de paz y tranquilidad existan presos políticos es, como lo sabe todo el pueblo paraguayo, una monstruosa calumnia que sólo ensucia a los partidos a los que esos periódicos camarillescamente responden.

Del libro Memoria de Pascual Ruiz, 1998.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería junto con el Fondo Ganadero, la Asociación Rural del Paraguay (ARP), las Fuerzas Armadas, Bomberos Voluntarios, Organización Guyra Paraguay, entre otros, iniciaron este jueves 2 de setiembre, la campaña para concientizar a los ciudadanos sobre los incendios forestales “Paraguay contra el fuego”. “La campaña tiene el propósito de motivar a la población mediante los medios de comunicación para concientizar sobre la problemática” declaró el titular de la cartera agropecuaria, Enzo Cardozo Jiménez. Debido al intenso periodo de sequía que se espera en el país a causa del fenómeno La Niña, representantes del sector público y privado se unen en esta campaña para prevención y combate de incendios forestales y quema indiscriminada de pastizales.
El martes 7 de Septiembre, a las 10:00 horas, representantes del Partido Humanista y el Frente Guasu de Asunción suscribirán un acuerdo político en el marco de las próximas elecciones municipales. A partir de de este acuerdo el Partido Humanista se suma a la lista de partidos y movimientos que apoyan la candidatura de Canese para las elecciones de noviembre.
Contáctenos:
Portal Paraguayo de Noticias – PPN
Tel.:
Fax.:
Asunción – Paraguay
© 2010 - Reservados todos los derechos de Propiedad Intelectual.