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Cuesta entender la resistencia a implementar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) en el país. Las reiteradas peticiones y argumentaciones desarrolladas por el Gobierno, que muestran la importancia del IRP, no han sido suficientes para modificar la posición parlamentaria, sostuvo ayer el ministro de Hacienda, Dionisio Borda. Es incomprensible que mientras todos los países de América Latina cuentan con este impuesto universal, en nuestro país exista una resistencia irracional a la vigencia de este tributo, agregó.
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"Pareciera ser que deliberadamente damos la razón de que en Paraguay la informalidad goza de buena salud. Sin embargo, una economía informal tiene poca posibilidad de éxito en la globalización económica. Están desapareciendo en el mundo los paraísos fiscales", remarcó el titular de Hacienda.
Anunció que, naturalmente, el Gobierno vetará esta Ley que suspende por 3 años la vigencia del IRP y que, a la vez, incluye múltiples modificaciones que distorsionan el objetivo de este impuesto. Reiteró que el IRP busca la formalización de la economía, generando el incentivo de exigir las facturas legales y, al mismo tiempo, iniciar un proceso de transparencia sobre el origen del ingreso y del patrimonio.
La estimación de la capacidad de recaudación de este impuesto está en el orden de G. 185 mil millones, G. 35 mil millones como impuesto directo y G. 150 mil millones como impuesto indirecto.
"Sabemos que el IRP en Paraguay no significará una mejora sustancial de la equidad tributaria, por su bajo poder de recaudación, pero, sin embargo, su propósito se centra en la formalización y transparencia fiscal", recordó el ministro Borda.
Durante más de 4 meses se ha desatado un debate saludable sobre el por qué es necesario que el Paraguay cuente con este impuesto. "Sin embargo, no pudimos ver un razonamiento convincente que justifique la postergación y la mutilación del IRP, que prácticamente significa una defunción del mismo", remarcó el ministro Borda.
Asimismo refirió que para cualquier observador externo resulta incomprensible que el costo de implementar el IRP haya sido la reducción de impuesto a las empresas, del 30% al 10%, más la deducibilidad amplia que contempla la Ley y aún así se siga postergando por más de 7 años. Menos comprensible aún resulta la ligereza con que se incrementan los gastos sin identificación de fuentes de financiamiento.
El ministro de Hacienda señaló que el capítulo IRP formará parte de la historia económica del Paraguay, como la mayor resistencia a la formalización de la economía y la falta de voluntad política para dotar al fisco de un instrumento que traiga una mínima expresión del sentido de equidad tributaria. "No obstante, estamos firmes para seguir luchando por la vigencia de este impuesto y no perdemos la esperanza de que más temprano que tarde el Congreso terminará aprobando su plena implementación", puntualizó.
"Como país no tenemos explicación para seguir privando al Estado y a la Nación de este impuesto universalmente reconocido. Como un connotado referente internacional expresara que: "cuando la gente dice yo pago el impuesto no se está refiriendo al IVA, que va subsumido en el precio del producto, sino que hace alusión al impuesto a la renta personal", concluyó.
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